MARZO 2019

Alfredo Rubio de Castarlenas - Juan Miguel González Feria


MOMENTOS DE ENCUENTRO



Dra. Bertha Covarrubias en familia
Difícil es identificar el porqué me gusta la atención de los adultos. He dedicado casi toda mi vida profesional (42 años) y personal (64 años) a ellos; primero identificar porqué a mi parecer son valiosos y a despertar el valor que ellos tienen en mi vida.

La atención como médico me fue abriendo, paso a paso, sus necesidades, dándome cuenta de su soledad, de su vacío, del abandono del que son objeto por la misma familia; eso me fue llevando por diferentes caminos, entre ellos, el de valorar y reconocer que si no fuera por ellos no existiríamos, y de perdonarlos y perdonarme por algo que me impide ver su valioso existir.

Los adultos en la antigüedad fueron muy valiosos, porque fueron los que engendraron y brindaron la existencia de la evolución, generando calidad de vida, por lo cual fueron venerados.

Actualmente, poco a poco han perdido su valía; la cultura de la gerontofobia y el viejismo han hecho que se vean como un producto desechable, como personas sin estima, sin reconocer nada en ellos.

La evolución que reconozco en mí, fue aprender a valorar que ellos son origen de mi existir, que puedo aceptar que son personas que tuvieron una vida propia, y que aun cuando a mi criterio no fuera perfecta, fue su historia y me conformó en la persona que soy ahora.

Posteriormente,  aun sin desearlo, me fui involucrando con pacientes vulnerables, en asilos, los cuales son abandonados, y dejados sin atención y ver la respuesta maravillosa a un trato digno, me hizo sentir muy satisfecha de mi trabajo; ahí descubrí la demencia, aun cuando médicamente la conocía,  involucrarme con ella, formar grupos de apoyo con los familiares, ver el sufrimiento de los mismos por no saberlos cuidar, por no comprenderlos, ver cómo por el mismo cansancio del cuidado los llevaba al maltrato, hizo que me involucrara en las leyes del Estado de Sonora para protección del adulto mayor;  en ese momento estudié mediación, para poder apoyar a los familiares en conflicto y defender los derechos del adulto.


Actividades de convivencia y festejo de cumpleaños

Conformar grupos de ayuda a pacientes con deterioro mental, no sólo la demencia; estos pacientes son los más necesitados de intervención tanto familiar como personal. Ello me despertó el deseo de conocer cómo funciona el cerebro, estudiando un diplomado en neurociencias, y otro en las demencias, comprendiendo las diferencias entre ellas.

En este periodo, muere mi padre con demencia de origen metabólica, por su diabetes, y fue una sorpresa para mi enorme cuando su médico le diagnosticó demencia, y yo ni aun estudiando la pude ver;  yo veía su carácter violento, su agresividad, su respuesta siempre en contra pensando que él era así por egoísmo y al paso de los años pude comprender que si lo hubiese sabido, podría haberle dado mejor calidad de vida. Lo cual me motivó a hacer grupos de familia para reconocer estas fases de la enfermedad, enseñar que no lo hacen por molestarnos, sino porque algo en ellos no funciona bien, y que es necesario intentar identificar qué es lo que les molesta, porque no lo saben compartir.


Posteriormente, me involucré con la Logoterapia, porque en la consulta los adultos me referían su soledad, su vacío existencial y su falta de valores. Me preguntaba cómo podría ayudarles a ver no solo lo negativo de su existir, sino ayudarles a hacer un balance existencial positivo en su presente, para recuperar sus valores. Esto ha posibilitado a los adultos a verse de una manera diferente, no tras el cristal de la tristeza y del abandono del cual son objeto.

Al mismo tiempo me encontré con la Tanatología que aunado a otras cosas me ha ayudado a dar calidad al final de la vida, a aceptar la muerte como algo inherente al ser humano, pudiendo acompañar a los adultos y familiares a enfrentarla y quitar la magia que no les permite valorar a las personas en su contexto.


Coordinadora de Diplomado de Gerontología a profesionales de la salud

Juntando todo lo que ha sido mi vida, la medicina, el realismo existencial, la logoterapia y la tanatología, me han ayudado en mi muy particular forma de ver mi vida y a aceptar los cambios que han sido parte de ella, a acompañar al adulto y a sus familiares, poder brindar una mejor calidad de vida para ellos y sus adultos.


Maestra de varias universidades en Hermosillo, Vizcaya, Unidep y Durango 

El adulto significa un gran estímulo para mí. Recibir una caricia, una bendición de agradecimiento, una mirada de alivio es una gran retribución a mi trabajo, el cual se ha traducido como una oportunidad de vida.


Dra. Bertha Covarrubias

Médico y miembro de la Colegiata Ntra. Sra. del Cielo



XXV ANIVERSARIO COLEGIATA NTRA. SRA. DEL CIELO


Con motivo del XXV aniversario de fundación de la Colegiata Nuestra Señora del Cielo en Hermosillo (México), se celebrarán en esa ciudad una serie de actos llevados a cabo por miembros de la Colegiata, del 6 al 13 de abril próximos.

Entre los actos públicos se realizarán un taller de teología narrativa y una mesa redonda.


TALLER DE TEOLOGÍA NARRATIVA


El taller de teología narrativa, “Llamados a la libertad: vivir la Pascua”, consta de tres sesiones con el objetivo de entrar de manera bella y sencilla en la Semana Santa.

Día: Lunes 8 Abril  
Taller 1: Pascua judía y Eucaristía

Día: Miércoles 10 Abril
Taller 2: Sacrificio o dar la vida

Día: Viernes 12 Abril
Taller 3: Las 7 palabras de Jesús en cruz y lo que dijo después…

Lugar: Monte Carmelo, de la Parroquia del Carmen.


Horario: 6:30pm a 8pm


Metodología

Cada sesión es introducida a través de una narración bíblica, visualizada con objetos simples. Sigue un tiempo participativo de contemplar y cuestionar la historia que hemos escuchado. Terminamos con un canto y una pequeña evaluación sobre lo que hemos descubierto y las preguntas que nos quedan. Habrá unos documentos de apoyo a disposición para las personas que lo desean. Pedimos a los participantes un gran respeto a la libertad y una confidencialidad sobre eventuales cosas íntimas compartidas en el taller. La pedagogía utilizada está inspirada en el método Montessori.

Taller animado por:

María de Jesús Chávez-Camacho y Pauline Lodder. Licenciada y diplomada en teología respectivamente, han trabajado como agentes pastorales en Ginebra (Suiza) durante más de 20 años, con la responsabilidad de parroquias, formación de catequistas, pastoral de familias, y acompañamiento espiritual de personas. Son miembros de la Colegiata Nuestra Señora del Cielo. Actualmente viven prejubiladas en España, realizan acompañamiento espiritual y animación de retiros.



MESA REDONDA


¿DÓNDE EMPIEZA EL CIELO? Una mirada teológica desde el ser mujer, será el tema de la mesa redonda

Día: martes 9 de abril
Hora: 6 pm
Lugar: Casa Diocesana.


PANELISTAS


  • Leticia Soberón, Psicóloga, Doctora en comunicación, miembro del Dicasterio para la Comunicación del Vaticano y miembro de la Colegiata Ntra. Sra. del Cielo.
  • María de Jesús Chávez-Camacho, Canonista y miembro de la Colegiata Ntra. Sra. del Cielo.
  • Pauline Lodder, Diplomada en Teología y miembro de la Colegiata Ntra. Sra. del Cielo.
  • Lourdes Flavià, Directora de la Murtra Sta. María del Silencio y miembro de la Colegiata Ntra. Sra. del Cielo.


Cada una de ellas tratará sobre uno de los aspectos que forman parte de la identidad y misión de la Colegiata Ntra. Sra. del Cielo, abriéndose posteriormente coloquio con el público. Moderará: María del Carmen Gutiérrez.


Mayor información: colegiatansdc@gmail.com



FEBRERO 2019



La Encarnación, revelación de Dios y del hombre


En estos últimos meses hemos estado reflexionando como el mismo amor gratuito de Dios es creativo y redentor, y además es por ese mismo amor, que Dios se encarna, que irrumpe en la creación desde su corazón mismo. Contemplábamos el Dios que crea y que habita lo creado haciéndose a medida humana, comúnmente decimos que se abaja.

Hay dos momentos importantes de este abajamiento o vaciamiento de Dios, de esta kénosis, la Encarnación y la cruz, sin embargo la segunda es, en el fondo, consecuencia de la primera. La encarnación para ser plena tenía que asumir también la muerte. Otra cosa muy distinta es la razón por la cual Jesús muere.

Nos podemos preguntar ¿para qué Dios se encarna? y ¿por qué la encarnación es redentora?

Con la encarnación se da una doble revelación, Jesús nos revela a Dios, pero al mismo tiempo, como indica la constitución pastoral del Concilio Vaticano II Gaudium et Spes, Jesús «manifiesta plenamente el hombre al propio hombre» (GS 22).

Por la encarnación Dios busca la comunión con el ser humano, por eso se le acerca, se abaja, le habla, se aproxima lo más que puede «para que todos sean una cosa, así como tú, oh Padre, en mí y yo en ti, que también ellos lo sean en nosotros» (Jo 17, 21).
Por la encarnación descubrimos que Dios es Padre amoroso, misericordioso, a quien Jesús se dirige con la expresión de Abba, pero que al mismo tiempo es un Dios menesteroso –como afirma Alfred Rubio–, quiere, busca ser amado, y se abandona en nuestro regazo cual niño, al mismo tiempo que nos pide que nos abandonemos, que confiemos también nosotros cual niños: «De cierto os digo que si no os volvéis y os hacéis como los niños, jamás entraréis en el reino de los cielos» (Mt 18, 3). No se trata de que seamos infantiles, de que no asumamos responsabilidades, de que queramos ser cuidados a toda costa… No, no se trata de eso, sino de que tomemos consciencia de nuestra fragilidad y de que nos abandonemos confiadamente en Dios. De esta forma cuando nos relacionemos con los otros lo podemos hacer a imagen de nuestra relación con Dios. Así como Dios es Padre, tenemos que amar al otro con amor paternal y misericordioso; y de la misma forma que se abandona en nosotros como un niño, nos tenemos que dejar amar con amor filial y humildad, reconociendo nuestra «indigencia».
Por la encarnación descubrimos que Dios es un Dios trinitario, comunión de amor desbordante que ama creando y crea amando.

Dios se encarna para que podamos sentir de manera más patente su amor, oscurecido de mil formas, se encarna porque desea alcanzar también con nosotros una comunión de amor, por eso se abaja, se vacía de Sí mismo, se hace a medida humana para que podamos acoger ese amor que es transformante.

Pero Dios también se encarna para humanizarnos, por eso Jesús manifiesta plenamente el hombre al propio hombre. ¿Qué nos revela Jesús del ser humano? En tres aspectos, en dejar transparentar el rostro de Dios, en ser uno con el Padre, y en ser para los otros, amándolos hasta el extremo.

En primer lugar, vemos pues que la humanidad puede dejar transparentar el rostro de Dios Padre, y la humanidad de Cristo la deja transparentar perfectamente, hasta el punto de que puede afirmar: «El que me ha visto, ha visto al Padre» (Jn 14, 9). En nuestra vida lo podríamos traducir en saber y experimentar que nuestra existencia se sustenta en Dios, no somos seres autogenerados, sino donados.

En segundo lugar, Jesús vive en una perfecta comunión con el Padre, desea que su voluntad se haga en todo momento, vive para el Reino de Dios. Pero si lo que Dios desea es amarnos y nosotros le amemos, su voluntad no se puede reducir a un conjunto de preceptos que a los que tengamos que rendir obediencia, puesto que el amor no se da en la obediencia, sino en la libertad, en la entrega por amor. A nosotros nos es difícil captar el significado de la palabra voluntad, puesto que en la lengua materna de Jesús tiene un significado mayor que el que tiene en nuestras lenguas modernas, pues la voluntad en hebreo está relacionada con lo que para Dios es fuente de gozo y de alegría, el cumplimiento de su plan de salvación y la venida de su reino (Cf. Julio López, “Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo,” in Josep Mª Rovira [et. al.], En torno al Padre-nuestro (Madrid: Narcea, 1998).

El tercer punto Jesús vive para los otros, esta comunión con el Padre que le lleva a tener con Él una sola voluntad, le lleva a amar a los otros hasta el punto de dar su vida.

De alguna forma podríamos decir después de lo visto, que no se puede deslindar la revelación de Dios en Jesús de la revelación del ser humano en Jesús. Al revelarnos la paternidad de Dios, se revela al mismo tiempo nuestra filiación, y la plenitud del ser humano es vivirla gozosamente; al revelarnos que Dios es comunión de amor, nos revela al mismo tiempo que desea hacernos partícipes de la misma, lo que significa que la plenitud del ser humano es alcanzar tener una voluntad con Dios Padre; al revelarnos que Dios se nos quiere aproximar y entregar, nos revela que somos dignos de ser amados por Dios, todos y cada uno, y si somos dignos de ser amados por Dios, también lo somos de ser amados por los demás.


La revelación a medida que nos muestra el rostro de Dios, nos va mostrando la realización plena del ser humano.


Gemma Manau

ENERO 2019



Liberar los pies para liberar la vida



Los japoneses, los chinos,  los árabes y en ciertos países del norte de Europa se descalzan en templos y casas, por ello tienen, un conocimiento y una sensibilidad de la realidad, del mundo, de las cosas, de lo que es cada persona, muy rica en ciertos aspectos, esto se refleja en su cultura y modo de vivir; incluso sin darse cuenta.

Esta es una experiencia ejemplar y enriquecedora para nosotros. Cierto que este “mundo occidental” nuestro va descalzo en las playas, piscinas, está bien, es algo, pero no suficiente. Por ello, hay que llevar esta descalcez de las playas, a los parques, al jardín, a la casa, al lugar de oración con el Padre, etc.

Es muy importante liberar los pies. Estar descalzo es la base para sentirse libre, para ser libre.

Desde pequeños nos han calzado, bajo capa de higiene “nos han separado” de la naturaleza, del mundo. Nos han impedido tocar y acariciar la tierra con nuestros pies al andar. Nos han atrofiado y hecho muy sensibles los pies, nos es imposible ir descalzos, como la gente que ya les es imposible vivir en libertad. Bajo pretexto de confort, nos han atenazado. Desde pequeños, nos han obligado a ponernos zapatitos, hasta que nos han metido en las coordenadas de un sistema. Urge volver a recuperar el estar, el ir descalzos. Sin ello es imposible la conquista de nuestra libertad externa e interna.

Esta descalcez es la manera normal de estar, igual que el vestido, será necesaria la suela para la andadura, el peregrinaje por los caminos y calles. En ciertos momentos por la inclemencia del tiempo, incluso se necesitará que esta envoltura de los pies nos abrigue.



El calzado como todo ha de estar al servicio del hombre para liberarlo y no para esclavizarlo hasta el punto de hacerle perder la misma noción de su libertad. Hemos de estar descalzos siempre que podamos, como un retorno a lo normal.
En invierno, al entrar en casa nos quitamos el abrigo, los guantes y ¿por qué no nos quitamos los zapatos? no los necesitamos para nada.
Me pregunto: ¿para la madurez de la persona es suficiente la descalcez física o es necesaria también la descalcez espiritual?
En el siglo XII San Francisco quiso renovar la iglesia y una de sus reformas fue la descalcez de él y sus frailes y no por pobreza sino por ganar cotas de libertad, de verdad, de acariciar la creación y no sentirse superior a ella. Siglos más tarde en el siglo XVI, hicieron igual los carmelitas descalzos, la reforma de Santa Teresa de Jesús, San Juan De la Cruz.

Actualmente se está viendo como muy saludable para la persona hacer ratos de soledad y silencio, a solas en su habitación o en un lugar oportuno para ello, como una manera de encontrarse con uno mismo, con Dios, un espacio y tiempo para mirar nuestra conciencia de manera tranquila, sosegada. A la conciencia cada uno tiene que entrar de puntillas, con el alma descalza y también nos ayudará el tener los pies descalzos. 

Lola Cabrera
España



PUBLICACIONES


DICIEMBRE 2018

Se hace camino al andar…


Caminar con Jesús es apasionante… Tanto hoy, con Jesús Resucitado, como hace dos mil años, con Jesús histórico.  Siempre pasan cosas: encuentros inesperados, conversaciones profundas…
El Evangelio de Mateo y Lucas nos relata un sondeo. Caminando de pueblo en pueblo, Jesús aprovecha para preguntar: “¿Quién dice la gente que soy yo?” Y vosotros (sus discípulos), ¿quién decís que soy?.
Podemos constatar que la opinión sobre Jesús era buena. Lo asociaban con grandes profetas como Elías o Juan Bautista.  
Pedro se atreve a avanzar piensa que Jesús es el Mesías, esperado por el pueblo judío.
Parece ser que la respuesta de Pedro es acertada… Pero cuando Jesús intenta revelar algo más sobre lo que significa ser “Mesías”, Pedro empieza a increparlo. No está preparado para escuchar hablar de sufrimiento o muerte.
Jesús no engaña a nadie. Salvar a un pueblo, significa combatir el sufrimiento: curar enfermos, defender a los oprimidos, luchar contra la exclusión, etc. Este combate no es un camino de rosas; implica estar dispuesto a sufrir, a perder la vida por los demás. Jesús nos anuncia con sinceridad que es un camino de cruz… pero anuncia igualmente que este camino de cruz es camino de luz, de salvación.
Demos gracias por caminar juntos en comunidad, en este combate contra el sufrimiento y en este camino de luz. 

Pauline Lodder
Suiza




PUBLICACIONES