ENERO 2026
DICIEMBRE 2025
¿Hemos “jubilado”?
El 6 de enero 2026 llegaremos al final del año jubilar de la Esperanza, que la Iglesia católica convocó. Anteriormente se convocaba un Jubileo ordinario cada 50 años (actualmente cada 25 años). Esta tradición se origina en una costumbre relatada en el Antiguo Testamento, donde se establece que, tras siete ciclos de siete años, es decir, cada 50 años, se invita a un año de descanso. Un tiempo para detenerse, renovarse, rectificar injusticias y corregir desequilibrios en la sociedad, evitando así la perpetuación de desigualdades opresoras.
La cifra de 50 nos recuerda el tiempo pascual,
los 50 días entre Pascua y Pentecostés: un tiempo de alegría, de encuentros con
Jesús Resucitado y de apertura al don del Espíritu Santo. La vida de Jesús
puede ser una fuente de inspiración para crear una sociedad más justa y feliz.
Y el Espíritu Santo, soplo interior, nos puede dar fuerza y energía para
cambiar de rumbo.
NOVIEMBRE 2025
Optar por la esperanza
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| Imagen canva |
OCTUBRE 2025
SEPTIEMBRE 2025
Caminando por la vida
Hace unos años, en 2019, una amiga me propuso hacer juntas
el Camino de San Benito. Se trataba de recorrer a pie unos 300 km por Italia,
desde Nursia, donde nació San Benito, pasando por Subiaco, donde vivió retirado
unos treinta años, hasta llegar a Montecassino, donde pasó la última etapa de
su vida. Por temas laborales, vimos que teníamos días disponibles para realizar
este proyecto en dos etapas, y así lo hicimos, sin imaginar en ese momento que
pasarían seis años entre una y otra.
En general, cuando hay un camino, es porque alguien ya ha
pasado por allí antes que tú. Seguir los pasos de San Benito, descubrir su
forma de vida, fue un regalo en muchos sentidos. Me preparé leyendo su
historia; el camino fue una manera de nutrirme del pasado, pero siempre avanzando,
sin quedarme atrapada en el pasado.
Caminar implicó renunciar a instalarme; me recordó que cada
día hay que dar pasos hacia la novedad del momento. La vida es una
peregrinación…
Al ir a pie, el ritmo fue lento, adaptándome al suelo sobre
el que caminaba. ¡Qué importante es tocar de pies a tierra! No se puede hacer abstracción de la realidad.
Me caí tres veces durante el camino; me impactó muchísimo.
De todas maneras, sé que lo importante no es el hecho de caerse. Lo importante
es no quedarte en el suelo, lo importante es levantarte…
Llevar una mochila me hizo darme cuenta de que el peso que
puedo soportar es limitado. Soy un ser limitado, y no puedo cargar con todo el
peso del mundo…
Pasar días en medio de la naturaleza, sintiendo el sol, la lluvia y el viento sobre mi piel, disfrutando de la belleza de los árboles y las flores, me llevó a una actitud de agradecimiento por la creación y a un deseo más profundo de cuidar todo lo que existe.
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| Imagen Canva |
Cuando en septiembre de 2019 llegamos a Nursia, nos encontramos con las ruinas del terremoto ocurrido allí un mes antes. Y cuando en abril de 2025 regresamos a casa, después de terminar la segunda etapa, nos sorprendió el caos causado por un apagón eléctrico que dejó a toda España sin luz durante 24 horas. Hubo seis años entre la primera y la segunda etapa del camino, porque la pandemia del COVID-19 trastocó nuestra planificación. Todo ello también forma parte de mi caminar por la vida.
Quizás lo más importante fue redescubrir que no camino sola
por la vida. Caminaba con amigas, y también camino con Dios. En la Biblia hay
muchas frases que indican que Dios camina con el ser humano… Confío
profundamente en ello. Quizás por eso, mi vida es un sendero de esperanza, un
caminar hacia una nueva humanidad que, a pesar de todas las dificultades, está
surgiendo.
Fuente: Colegiata cielo en la tierra
Meditación
AGOSTO 2025
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| Imagen Cortesía de Leticia Soberón |
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| Imagen Meta AI |
JULIO 2025
Participé en una sesión de trabajo organizada por el Centro de Estudios Alfredo Rubio, de la ‘Universitas Albertiana’, para preparar el primer Congreso sobre Realismo Existencial, “Fundamentos para una equidad”. Uno de los ponentes, el economista y auditor de cuentas, David Martínez disertó sobre “Desigualdad, tecnología y el futuro del planeta”.
Entre sus sugerentes propuestas mencionó el movimiento internacional “HOPE” (esperanza) que muestra, científicamente y en la práctica, la capacidad para encontrar soluciones regenerativas.
En ocasiones había visto algunos videos de HOPE. Todos ellos creativos y motivadores para el despertar de las consciencias hacia un giro copernicano, difícil pero viable: detener el cambio climático fruto de la depredación humana, la falta de comunión y fraternidad entre nosotros y con el planeta.
En la Web de HOPE, entre otras propuestas, presentan la serie, Estamos a tiempo, con Javier Peña. Una serie de reportajes que desvelan experiencias reales de que es posible accionar en pro de la vida. Vivimos en un planeta generoso y, en equilibrio, todos ganamos.
La esperanza de esta serie y la labor de HOPE está en que, la crisis climática se presenta como una oportunidad única para transformar nuestro futuro. Nos ofrecen valiosísimas iniciativas de regeneración ecológica que, no sólo han restaurado la vida en la Tierra, también han mejorado la calidad de vida de las personas.
Estamos a tiempo consta de 6 capítulos (1. La gran oportunidad, 2. El poder de las palabras, 3. Metamorfosis, 4. Lo invisible, 5. La gran transformación, 6. El ingrediente secreto) y puede verse en RTVE – Play, también a través de otras plataformas.
Al respecto de la serie y de las transformaciones que en el mundo necesitamos realizar para que sea más justo, solidario y fraterno, el economista David Martínez comentó en su exposición Desigualdad, tecnología y el futuro del planeta que, “Las soluciones que aportan son soluciones viables y rentables económicamente: pueden hacerse creando millones de empleos. Empleos que, en muchos casos, podrían estar situados en aquellas regiones del planeta donde la desigualdad es más profunda. No se trata de oponer un mundo “tecnificado” a un mundo “naturalizado”, sino de reconciliar ambas dimensiones. De entender que la dignidad no se alcanza solo con conectividad o digitalización, sino también con tierra fértil, agua limpia y comunidades cohesionadas”.
Y continuó, “Por eso, abogo por un nuevo modelo de desarrollo. Un modelo que tenga en su centro la regeneración del planeta como fuente inagotable de riqueza. Que use la tecnología no para excluir, sino para integrar. Que genere empleos dignos, sostenibles, arraigados en el territorio. Que revalorice la economía primaria -la agricultura, la pesca, la silvicultura- no como actividades del pasado, sino como el corazón de un futuro viable. En definitiva, un modelo económico que iguale en dignidad, en lugar de separar y segmentar porque todos nos necesitamos para sobrevivir en este planeta”.
“No podemos permitirnos seguir corriendo tras una modernidad vacía que convierte todo en mercancía y todo lo desecha. Debemos imaginar otro modo de habitar el planeta. Donde la dignidad de las personas y la salud del planeta no estén en conflicto, sino en armonía”.
Cada uno desde nuestro lugar y espacio, tenemos un papel insustituible en la regeneración ecológica y, como la tierra es generosa, esperamos que sus efectos multiplicadores germinen en vida abundante para el planeta y todos sus habitantes.
Fuente: Colegiata Cielo en la Tierra
Meditaciones
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| Imagen canva recreada |











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