El jardín de María
María de Jesús Chávez-Camacho Pedraza
Pineda de Mar (Barcelona)
En Bélgica, a unos 25 kilómetros de la ciudad
de Lieja, hay un lugar, un remanso de paz:
Banneux.
Es 15 de enero de 1933, Mariette Beco que
tiene 11 años, está en su casa mirando por la ventana en una noche nevada. Está
atenta esperando a que su hermano Julian regresa a casa del trabajo. De pronto
ve a través de la ventana a una hermosa mujer vestida de blanco que parece no
tener frío y que le hace señas para que salga de la casa. Mariette se lo comenta
a su madre, pero ésta le dice que no salga, no vaya ser que sea una bruja. Al asomarse
la niña de nuevo a la ventana, la hermosa mujer ya no está. María la madre de
Jesús se deja ver de Mariette 8 veces entre el 15 de enero y el 2 de marzo de
1933. Una de esas veces María bendice a la niña imponiéndole las manos.
Cuando Mariette le pregunta a María, a
petición del párroco, cómo se llama, ella le dice: soy la Virgen de los Pobres.
También nos invita a orar.
Me pregunto cuál es el milagro mayor, el
regalo más grande que ocurrió en Banneux. ¿Es lo que dijo María? ¿Son las curaciones?
Quizá el obsequio más grande de María en este bello lugar, como en otros
lugares donde María se ha manifestado, es su amorosa presencia.
Muchas personas acuden a este santuario y recorren
este bello “jardín de María”. Hay diversas capillas, una construida, a petición
de María y que se encuentra ubicada en lo que era el patio de la casa de la
familia de Mariette. Está, además, la Iglesia de la Virgen de los Pobres, con
una capacidad para 5000 personas y que por su forma evoca la “tienda del
encuentro” de los hebreos en su travesía del desierto. Hay bancos donde
sentarse, diferentes sitios donde orar en grupo o a solas en silencio. Los peregrinos pueden sumergir las manos en la
fuente. María dice que esta fuente “está reservada a todas las Naciones, para
aliviar a los enfermos”. Porque dice María: “vengo a aliviar el dolor”.
En Banneux hay una casa llamada “Hospitalidad”
donde son acogidos los peregrinos enfermos, así como a sus acompañantes.
Este año 2024 en el santuario de Banneux es
gran fiesta. Son los 75 años del reconocimiento oficial de las apariciones por
parte de la Iglesia.
Cada año miles y miles de peregrinos van a
Banneux, enfermos de diversas dolencias, y mucha gente que desea encomendar a
María sus pobrezas, sus sufrimientos, sus sueños, sus búsquedas. Ella nos
invita a meter las manos en la fuente que nos recuerda el agua de Vida que
Jesús nos ofrece para vivir en plenitud.
Bellísimo relato que nos invita a ir hacia la fuente de agua Viva, que es Jesús, para vivir nuestra vida en plenitud y llena de sentido, de la mano de María. María, ¡Clara Esperanza!
ResponderEliminarVen, María, nuevamente para aliviar tanto dolor 🤕... Guerras, hambre, desplazamientos, odios, resentimientos, daño al ecosistema y, tantas y tantas cosas y desastres que los hombres no podemos remediar...
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